miércoles, 8 de abril de 2015

Peñalara con Luna LLena



A primeros de abril en Semana Santa la luna esta llena e ilumina la tierra en todas las partes del mundo, una de esas partes es nuestra querida Sierra de Guadarrama.
En la noche que más brilla  la luna el sábado día 4 muchos montañeros subirán, pero la noche anterior el Viernes Santo mientras las procesiones recorren las calles de Madrid ante miles de fieles y no tan fieles, en la Sierra de Guadarrama unos fieles montañeros cuatro mujeres Virginia, Montse, Paloma y Anna, acompañadas por tres fornidos hombres entre los que no podía faltar Jesús un Viernes Santo, José Eduardo y Albertopulos peñalaro.
Ascienden en procesión a la cumbre de Peñalara la cima más alta del Guadarrama con sus 2.430 metros, iluminados por la luna llena reflejada en la nieve y las luces de las localidades cercanas.
Albertopulos había subido muchas veces a Peñalara algunas veces corriendo en el Maratón Alpino y Trail de Peñalara, otras andando en verano e invierno con amigos o club de montaña como Rutas o Peñalara, incluso el día del Centenario de su Club Peñalara junto a otros once amigos peñalaros corriendo desde la Puerta del Sol, había dormido en verano un par de noches en la cumbre para ver amanecer al día siguiente, pero nunca había subido de noche con luna llena.

Por la mañana como buen penitente había corrido 30 kilómetros en la casa de campo, por la noche como costalero marca el paso al grupo en su ascenso desde el Puerto de Cotos, habían salido a las nueve de la noche en dirección a la estación de tren a tomar un refrigerio antes de iniciar su ruta por Dos Hermanas la más corta y sencilla, de noche y con nieve la ruta por la laguna de los Pájaros y el Risco de Claveles es más complicada.
A estas horas no hay nadie incluso los guardias no están en su puesto de vigilancia, solo un grupo de seis fieles que siguen a Jesús ascendiendo hacía la cumbre de Peñalara, pronto encuentran nieve en buen estado, por la pista en zigzag ascienden hasta el cruce del camino que lleva al refugio, Albertopulos pronto se pone el primero con la luz de roja de posición detrás de su cabeza mientras la luna llena a su espalda ilumina su camino que pronto pierde, otros prefieren encender sus frontales y parar a comer algo, mientras Albertopulos que no se había enterado continúa ascendiendo por la vertical hasta Dos Hermanas, de pronto una llamada le detiene nadie le sigue, decide esperar junto a unas rocas mientras come un par de barritas de cereales, el pan y el chorizo lo guarda para la cumbre.
Con el viento soplando y la tardanza de sus compañeros desciende unos metros a buscar al resto del grupo. De nuevo juntos reinician su ascenso a Dos Hermanas para continuar por la loma con tramos de nieve y otros de piedra hasta la cumbre de Peñalara.

A mitad de subida las nubes se habían ido de juerga dejando a la luna llena a su espalda iluminando su camino y la Cuerda Larga que pueden ver por su derecha, por la izquierda en la vertiente segoviana las luces de la Granja y Segovia.
En este tramo la pendiente se suaviza y la nieve continúa en buen estado, Albertopulos ya puede ver el Monolito de Peñalara y unos metros por detrás el vértice geodésico de la cumbre de Peñalara, pasan unos minutos de las doce de la noche cuando sus manos tocan el vértice. Sin duda están los seis montañeros en Peñalara a 2.430 metros de altura, seguro que alguno se pregunta que ¿dónde esta el séptimo montañero? . Sí no pasó nada durante el ascenso y en la cumbre están tres mujeres y tres hombres, falta Anna la más querida del grupo se había escondido en la mochila de Virginia y todos la quieren besar en los morros la luna ilumina los besos a Anna Codorniu que no abandonan en la cumbre, esta vacía y ya nadie la besa solo quieren descender el frio se empieza a notar, Albertopulos no solo besa también come pan y chorizo.


En el descenso las condiciones de la nieve cambian y produce algún resbalón, Jesús más precavido se pone los crampones mientras otros se mojan el culo.
Minutos antes de las tres de la mañana están otra vez en el Puerto de Cotos donde apoyados en la valla estiran sus cuerpos como bailarines de La Danza de La Luna.