miércoles, 9 de mayo de 2012

Ruta Monumental y de Tapas


 

El sábado por la mañana el caballero Sir Pacoyo y su escudero Mahouhamed parten a tierras avulenses, donde les espera una moza de buen ver conocida como Mari Cruz Campo y natural de Ávila.
Por el camino encuentran a la guardia del Rey de Castilla que cobra el peaje impuesto por su Rey.
Poco antes de las doce entran en Ávila pasadas varias rotondas y la hospedería de colores, esperan a su amiga Mari Cruz Campo que había invitado a pasar el fin de semana en Ávila a Sir Pacoyo y su escudero Mahouhamed.

Primero pasan por la hospedería el Rastro a dejar sus alforjas, después caminan hasta la plaza del Ayuntamiento donde en una calle de al lado, toman la primera tapa de morcilla y patatas revolconas, pasan por la Catedral, Iglesias y las puertas de la Muralla, un descanso en su camino para tomar la segunda tapa en la posada Montevideo, la moza Mari Cruz Campo enseña a sus amigos el lugar donde nació, bautizo, tomo la comunión y se dio el primer beso.

Pasadas las dos una parada a comer en una posada apartada del centro, de menú patatas revolconas, cordero y cabrito acompañados por una frasca de vino. Después de comer suben a la cruz por donde pasa el camino de Santiago y juegan con las columnas a las cuatro esquinas, desde allí las vistas de la ciudad son preciosas, sobre todo del trasero de Mari Cruz Campo.

Bajan a la Muralla y tumbados en la hierba contemplan las nubes que amenazan tormenta, después del descanso pasean por dentro de la Muralla y vuelven al pasado mientras beben cerveza en una tasca.
A última hora de la tarde vuelven a la hospederia el Rastro a cambiarse de calzones para salir de tapas y copas por la noche avulense.

Antes de las copas un par de rondas de cañas y tapas en una tasca muy animada, su amiga Mari Cruz Campo que tenia los dineros del fondo, que nunca faltaba porque alguna ronda no pagaba.
Después de llenar los estómagos, menos Sir Pacoyo que no comía, visitaron varios garitos con distintos ambientes.

 
En el primero poco iluminado y muy concurrido bebieron un mojito y un coco, en el segundo con menos gente por la hora otra copa y una verde, en el tercero Amadeus otra copa y una sin entre toda la gente, si Mozart levantara la cabeza y escuchara la música del Amadeus se volvía a la tumba.
En el último garito, como se dice siempre tomaron la última copa y volvieron a recordar su infancia y juventud, con la música de los ochenta.
Mahouhamed se desmeleno con la canción de Camilo Sexto, ya no puedo más, la posible causa del desenfreno las copas que había tomado o que le gusta Camilo Sexto.

Pasadas las cuatro de la mañana Sir Pacoyo y Mahouhamed vuelven contentos a la hospedería el Rastro, por lo bien que lo habían pasado con su amiga Mari Cruz Campo por el día y por la noche.
Entre todos los monumentos que habían visto, recordaban las nalgas de Mari Cruz campo. Por el día entre iglesias, tapas y bodas pensaban en las chicas del Ñam Ñam que en tierras catalanas se enfrentaban al reto solidario de los 100 kilómetros, sobre todo de Luisa que sufría por su lesión en el día de su cumple, Mahouhamed había hablado un par de veces con el equipo de apoyo.
De madrugada mientras ellos bailaban las chicas del Ñam Ñam emocionadas cruzaban la meta de su reto solidario, gracias también al equipo de apoyo, al igual que Sir Pacoyo y Mahouhamed agradecian a su amiga Mari Cruz Campo lo bien que se portaba con ellos.

El domingo las chicas del Ñam Ñam en su viaje de vuelta a Palma, encantadas con la experiencia de correr en equipo pensaban en su próximo reto de equipo. Su amigo Mahouhamed comento a Tere la prueba de los 100 kilómetros de Madrid a Segovia en el mes de septiembre, que corrió el primer año con Miguel Alhambra y el primo Jorge.
El domingo por la mañana mientras las chicas del equipo dormían un poco, Sir Pacoyo y Mahouhamed poco antes de las once abandonan la hospedería para encontrarse con su amiga Mari Cruz Campo, tenían que probar las famosas yemas de Ávila y continuar con la ruta de las tapas antes de partir a Madrid.

Después de varias tapas y vinos, los amigos para no ser menos mostraron sus posaderas, que quedaron retratadas en una foto. En el fin de semana habían conocido la vida de Santa Teresa, el lado osculo de Ávila y parte de la vida de su amiga Mari Cruz Campo, solo les falto conocer a sus padres.
El sábado doce su amiga vuelve a Ávila a correr una prueba de 10 kilómetros, mientras Sir Pacoyo, Mahouhamed y el primo Jorge corren en Guadarrama, la vuelta a la Jarosa.