martes, 8 de julio de 2014

II Ruta de Los Zumbaos





El día del orgullo gay en Madrid los zumbaos Franciscopulos y Albertopulos que son unos machotes y no pintan nada en la fiesta, deciden abandonar la ciudad por el sendero real GR-124 en busca de cantidad de kilómetros por los caminos del Rey y de Santiago.
Partiendo desde el lago de la casa de campo hasta la sierra del Guadarrama, un recorrido de 64 kilómetros hasta el pueblo de Mataelpino en la Pedriza, donde un día un rayo cayó pulverizando un pino de hay su nombre Mataelpino.
Esta ruta de ultrafondo la denominan la II Ruta de Los Zumbaos, es parte de su preparación para el camino pagano su objetivo más inmediato.
Como ya madrugaron el sábado pasado en el Trail de Peñalara, este sábado no toca madrugar a pesar del calor del mes de julio.
Después del desayuno en el quiosco del lago, a las 8:15 parten por la casa de campo en dirección al puente de los franceses, donde comienza la senda real GR-124 que termina en Manzanares el Real.
El primer tramo de la senda transcurre al lado de la carretera hasta el campo de tiro donde cruzan al otro lado, en lugar de continuar por la carretera del Pardo algunos kilómetros, atraviesan por un estrecho sendero perdiendo pronto las señales de la senda real, ascienden por su derecha una fuerte pendiente para volver atrás por un sendero junto a la vía del tren, en el puente vuelven a la carretera avanzando un par de kilómetros hasta coger por la izquierda la senda real, que asciende hasta la tapia del Pardo, continúan corriendo por la senda con la tapia a su derecha, kilómetros más tarde la tapia se encuentra a su izquierda. Antes de llegar a la estación del Goloso encuentran las flechas amarillas del camino de Santiago que siguen hasta Tres Cantos, primera parada para soltar lastre y avituallamiento en un bar que hay detrás de la estación.

Primera Estrella Galicia y tapa del día, aprovechan para cambiar el agua al canario y a su bolsa de hidratación. Continúan con su camino siguiendo las flechas hasta Colmenar Viejo con la ayuda de las nubes que tapan el sol y una ligera brisa que suaviza la temperatura, en este tramo en la primera cuesta suben andando después de 30 kilómetros las piernas pesan, remontan la cuesta del cementerio con malos olores y en la fuente de la cruz se refrescan por fuera, buscan un bar para el avituallamiento al lado del polideportivo hay un pequeño supermercado con una barra, aquí cae la segunda Estrella Galicia del día, vuelven a cambiar el agua de la bolsa de hidratación, Albertopulos con problemas tiene el agujero pequeño y no entran los cubitos de hielo, su amigo Franciscopulos le ayuda golpeando con fuerza el hielo contra la acera hasta que puede entrar en el agujero.
Es la una del mediodía y el calor aprieta en Colmenar, están en el kilómetro 37 algo más de la mitad.

El tramo de camino hasta Manzanares es el menos agradecido por sus continuas subidas y bajadas, aprovechan la sombra del puente medieval para descansar, su agua esta caliente no recomendada para sus estómagos delicados, están sedientos y tienen hambre y quedan algo menos de diez kilómetros hasta Manzanares, por sus cabezas pasa lo mal que lo pasaron en la Maratón de Filipides y Tersipo. En el desvío hacia Manzanares tienen una duda de que ruta elegir, consultan el Google Maps y deciden continuar en línea recta por la vía pecuaria, preguntando a un ciclista donde termina el camino, faltan dos kilómetros para la carretera ya no pueden más el calor aprieta y no pueden beber, por el camino ven charcos que resultan ser espejismos mientras los buitres vuelan sobre sus cabezas.

Por la carretera continúan dos kilómetros hasta Cerceda kilómetro 55 de la ruta. Las cinco de la tarde y están sedientos, hambrientos y quemados por el sol. En menos que canta un gallo encuentran un mesón “El Gallo” con dos guapas granjeras que les sirve cerveza fría con un platito de migas, al igual que en Tres Cantos y Colmenar tienen buen ojo para elegir el bar.
Con la segunda Estrella Galicia fría unas gambas, para acompañar la tercera un mixto para cada uno, hablan de lo que les queda hasta Cercedilla su primer destino, una de las camareras no se cree lo que oye los muchachos vienen corriendo desde la casa de campo, por eso le deja un cargador para cargar la batería de su cuerpo que esta baja.

Como segundo destino piensan en Navacerrada pero antes tienen que encontrar otra vez el camino de Santiago, no quieren continuar por carretera,
Después de esta parada si no fallan las cuentas es la quinta cerveza del camino y están en el kilómetro 55, una Estrella Galicia cada 11 kilómetros recorridos, sin duda esta es la estrella que les guía en su camino por carretera un  tramo hasta el Boalo, a las afueras del pueblo encuentran otra vez el camino de Santiago que pasa junto a una Ermita al igual que el tiempo, son más de las seis de la tarde el gps marca 62 kilómetros y ni rastro del siguiente pueblo, que Albertopulos no quiere nombrar Mataelpino lugar donde agarro la pájara en la Madrid - Segovia en los dos últimos años.
Pero este es un buen día para Albertopulos y Franciscopulos llegando tras casi diez horas y media de carrera a Mataelpino su tercer destino recorriendo la distancia de 64 kilómetros, bueno Franciscopulos algo menos por no dar vueltas a la fuente de la plaza y gracias a la cebada y las tapas sus estomagos han respondido ha pesar del calor y el esfuerzo, sin duda estos chicos son más fuertes que el acero.

Eligieron con el tercer ojo el bar de la plaza, en el pueblo se le conoce como el guarro, aquí caen otras dos jarras de Estrella Galicia con un pincho de tortilla, todavía tienen tiempo para otra en la Vinoteca Bouquet, antes de coger el autobús de vuelta a Madrid, esta vez Albertopulos en lugar de encontrar a la pájara encuentra a Nerea que les sirve otra Estrella Galicia fría avituallamiento oficial del camino pagano, han vuelto a recuperar su buen ojo a la hora de elegir el bar, Nerea además de guapa es simpática, lo que se dice una chica maja y la Vinoteca con decoración rústica  muy cuidada es un sitio recomendado para volver a tomar un buen vino. Sin duda un lugar donde esperan volver pero no de tan lejos.